dilluns, 3 de març del 2014

Tickets: La vida tapa i la tapa atípica por los hermanos Adrià e Iglesias

El pasado jueves fuimos a cenar al Tickets Bar, de los hermanos Adrià e Iglesisas. La dificultad para conseguir mesa lo hace un restaurante atractivo e inaccesible, y una vez te encuentras delante, en la esquina de Paral·lel con la calle Tamarit de Barcelona lo observas de reojo con mucho respeto. Mesas llenas, turistas, y mucho, mucho servicio. Llega la hora de entrar a cenar, te acercas a la puerta, y antes de entrar dos recepcionistas te preguntan si tienes reserva, si no es así, hoy no podrás disfrutar del espectáculo. El restaurante es vivo, iluminado, raro y divertido. Esquinas decoradas a todo lujo, tomates colgados del techo, gatos dorados chinos de brazo móvil, gente de gala, otros de chándal y camareros vestidos de domadores de leones. Y por allí paseándose Albert Adrià, quién controla todo el espectáculo y ejerce de león protagonista del circo. Es entrar allí y no sabes cómo, pero el respeto y la sensación de inaccesibilidad se han quedado en la puerta, ahora dentro, solo hay jaleo, servicio alborotado y música de fondo a ritmo de Estopa o Antonio Flores.

Es en aquél momento en el cual me dí cuenta del porqué del "boom" tickets. Por su diferencia con todos los demás restaurantes estrella. Sabes que cenarás como nunca, en un entorno informal, no clasista y apto para todo el mundo. Esta es la clave de su éxito, que Tickets es para todo el mundo. Aún así, creo que este hecho, sera el que limíte a sus estrellas Michelín. Motivos? por lo que más de una vez hemos comentado en este "Blog": los repartidores de estrellas quieren ambiente selecto y un local agradable y tranquilo y, aparte, una comida excelente. Y Ticket tiene una comida exquisita, pero para todo lo demás, es lo contrario. Hasta el absurdo de que medio comedor se puso a cantar el cumpleaños feliz a una chica, todos animados y organizados por el servicio del propio restaurante. Increíble. Estamos convencidos de que su voluntad es ser así, saben que todo el mundo quiere ir al menos una vez a cenar al Tickets, porque son así, un restaurante distinto.

Es por esto que voy a dedicarles mi post del mismo modo en que me pareció su cena. Tratando de sorprender y de ser atípico, de ser comentado y criticado. Empezando a contar nuestra cena por el final. Con un matiz del inicio de la velada, y es que como siempre que vamos a estos sitios nos dejamos sorprender a la hora de que nos sirvan la comida. Casi ni abrimos la carta.

Acabamos la noche en el 41º, en el que ya habíamos estado, pero siempre que estés cerca de Tickets es una buena ocasión para ir a tomarte un cocktail y unos snacks. 41º también es poseedor de una estrella Michelín y mucho más accesible que Tickets. Para quién no lo sepa, 41º y Tickets comparten local y propietarios, es por eso que es un muy buen sitio para conocer un poco lo que hacen estos artistas contemporáneos, ya que comparten algunos de sus snacks entre ellos. El local es muy íntimo y moderno, todo lo contrario que Tickets. Sus cocktails son todos especiales y distintos a lo habitual. No hagáis la mítica de "un gin tonic con fever tree"...vais a conseguir que os odien. Dejaros recomendar y no tengáis miedo. Nosotros tomamos cocktails basados en: gin con agua de manzana, otro de ron con cerveza de jengibre, un bourbon con cafe y un gin con aspecto a pisco sour. Una pasada!

Los postres fueron lo que menos nos sorprendió, aunque estaban deliciosos. Creemos que tienen mucho rango de mejora en este aspecto, tienen el listón muy alto en la calidad de las tapas y para nuestro morro, los postres, aunque exquisitos, no son tan modernos como las tapas. El primero: cupcake de tiramisú, un show. Todo comestible, envoltorio del cupcake incluido. Después de este, un pastel tibio de turrón de jijona con helado de frambuesa. Una especie de couland tremendo, pero de turrón. Genial. Ya por ultimo el Kinder del Tickets, una especie de Kinder Bueno con base de neula, toffee saldo, y múltiples chocolates. Empalagoso si, pero sorprendente también.




Empezamos ahora con las tapas, una a una, bienvenidos al circo de la vida tapa. Primero nos llenaron la mesa con aperitivos. Tempura de cacauetes (by Bulli), mimético de calamar frito, mimético de cacahuetes y la pizza del Tickets. El concepto mimético significa "copia", "simil", "mimo". Este concepto que a nosotros nos gusta tanto: comida que son una cosa, pero que parecen otra. El mimético de cacahuete en realidad eran galletas de miel y cacahuete en forma de cacahuete, aspecto 100% a cacahuete, sabor 100% galleta. La pizza era una base de hojaldre con sabor a albahaca y tomate, y dos toques de queso y crema de albahaca, y por ultimo, y el que más nos sorprendió, el mimético de calamar frito. Aspecto a calamar frito, pero sabor a galleta de arroz con sabor a azafrán y aroma a calamar. Volaron rápido de la caja.



Seguimos con las Oliva-S del Tickets y el Viaje Nórdico. Para nuestro gusto, las dos "mariconadas" más creativas y que más nos gustaron de toda la cena. Las Oliva-S eran de dos tipos distintos, gordal y verdial, para quién no es experto en olivas, una era la típica sevillana de sabor suave, y la otra, la típica oliva rota chafada que generalmente se mezcla con ajitos y pimientos, mucho más fuerte de gusto. Las Oliva-S Tickets existen desde la época en Bulli, y son muy muy especiales. Consisten en una membrana rellena de extracto de oliva. De 6 olivas convencionales nace una oliva Tickets. Cuidado con el hueso! El viaje nórdico consistía en una tostada montada de ternera ahumada con eneldo, especies y polvo de vinagre. Tele-transportación automática a Olso. Genial.



Tomamos seguidamente un par de "ensaladas". La primera, ensalada de naranja "Lola". Gajos especiados de naranja con jugo de aceituna gordal. Mucho sabor a especie, a nuestro parecer, plato con claro acento marroquí. La segunda, ensalada de tartar de cereza y atún. Fresca, suave, genial.



A continuación, a por los mariscos. Ostra bloody, navajas con escabeche de pollo, almejas al estilo chino, buey de mar en canelón de aguacate y una de chanquete. Los 5 productos del mar que nos sirvieron eran de una calidad tremenda. Tapas clasicas con toques contemporáneos. ¿O acaso es habitual mezclar una ostra con bloody mary? ¿Y una navaja con pollo? La ostra genial, enórme y súperfresca. De éstas que una vez tomas la primera, te tomarías media docena. Con las almejas al estilo chino, con algas y agridulce, también nos gustaron mucho por su calidad. Tubimos la misma sensación que con la ostra: We want more! La navaja con escabeche y el buey de mar fueron tapas mas atípicas por la mezcla de sabores, y el chanquete con huevo un clásico de la tapa del sur.






Y ya por último una ternera gallega a la brasa que habla por si sola. Os dejamos foto, para que juzguéis vosotros mismos. Carne excelente. Sinceramente, no me imaginaba que allí (no olvidemos que Tickets es un bar de tapas) tuvieran una carne de tanta calidad y tan bien cocinada.



En general y a modo de conclusión, es un "must" para todo el mundo. Sabemos que es difícil encontrar mesa, reservaros una ocasion especial para el próximo año, acceder a su web y cruzad los dedos que tengan mesa libre. Vale mucho mucho la pena, por la comida, por el ambiente, por todo. Es uno de éstos sitios que, al igual que pasó con el Bulli, el día que deje de existir podremos decir: "Yo estuve cenando en Tickets".

Tickets Bar
Avinguda Paral·lel 164, Barcelona
reservas@ticketsbar.es
www.ticketsbar.es

Precio: 80 euros por persona
Copa en 41º: 15 euros de media

Vino: Venta las Vacas (DO Ribera del Duero) & Cervesa Inèdit


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dimarts, 25 de febrer del 2014

Carlota Akaneya: Nuevo concepto de Japonés, BBQ Japo.

Esta semana empezamos con el Restaurante Japonés Carlota Akaneya, un "BBQ Japo" muy curioso, situado en el Raval de Barcelona. El concepto BBQ japo no lo conocíamos, y nos sorprendió mucho, aparte de encantarnos. El secreto es fácil. Tener una buena materia prima. Si aparte, tienes un local con encanto y un servicio simpático y excelente, el resultado es Restaurante lleno cada noche. Fuimos un miércoles y estaba petado, con lo que nuestra recomendación es que reservéis.

En Carlota Akaneya tienen una carta con un amplio surtido de cortes de carne, generalmente de ternera. También pescados y maríscos. Y unos entrantes muy trabajados.

Nosotros probamos de entrantes Gyozas, los Niku Yakisoba, el Umiyama Gohan (arroz a la brasa) y el Takoyaki (las bolas de pulpo).





A destacar el "Umiyama Gohan", una paella japonesa cocida a la brasa y servida directamente del cazo. Los "Yakisoba" también estaban muy buenos, pero será por la costumbre a comer "Yakisoba" en cada japonés al que vamos, que ya no nos sorprenden. La tapa exótica fueron a cargo de las bolas de pulpo. Muy curioso porque en el interior llevaban como una crema de pulpo, no pulpo en trozos.

La gracia del Carlota Akaneya está en el concepto BBQ. Las mesas, tienen en medio un agujero con cenizas tapados con tapas de madera. Cuando acabas con los entrantes, quitan las tapas y llenan los agujeros de carbón y empieza la BBQ. Creemos que su especialidad reside en el gran surtido de carnes de ternera que tienen: Waigu, entrecot, entraña, vacío... Luego también tienen algo de cordero y cerdo, y por ultimo mariscos.

Nosotros probamos la entraña, el cordero, el waigu (que repetimos), el atún y las navajas. Junto con unas verduritas que metimos también a las brasas. todo genial.







Los postres también perfectos: helado de te verde, mochi y flan de queso.






Carlota Akaneya
Carrer Pintor Fortuny, 32
Barcelona
Telf: 933 027 768
www.carlotaakaneya.com

Vinos: Orto Brisat (DO Montsant)

Precio por persona: 40 euros


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dilluns, 17 de febrer del 2014

Angle: Hemos descubierto otro grande de Jordi Cruz en Barcelona

El pasado martes fuimos a visitar el Restaurante Angle. Fue tan brillante la experiencia vivida en ABAC, que no pudimos rechazar la oportunidad/excusa de acompañar a unos amigos que tenían reserva para cenar en el otro restaurante que el chef Jordi Cruz tiene en Barcelona, concretamente en el Hotel Cram, en Aribau-Aragó. El restaurante, que fue trasladado hace relativamente poco desde Sant Fruitós del Bages - Mont Sant Benet, sigue manteniendo la estrella Michelín que le otorgaron en 2008, merecidamente a nuestra opinión. La nueva ubicación en el centro de Barcelona les hará estar luchando por la segunda durante un tiempo, pero estoy seguro de que lo terminarán consiguiendo. De hecho, si ahora tuviera que apostar, apostaría antes por la segunda estrella Michelín para Angle que la tercera estrella para ABaC. Y eso que no desmerezca ABaC, pero es que Angle, nos gustó mucho mucho. Local inmejorable, servicio profesional y carta y menú degustación excelentes. Que era un gran restaurante lo sospechábamos, pero llevándolo a Barcelona nos han abierto las puertas a descubrirlo de primera mano. Os invito a que valoréis vosotros mismos.

La cena constaba de 2 entrantes, 6 platos y 2 postres. Los entrantes; una focaccia de setas  y un salmón ahumado muy especial. La focaccia de setas consistía de una base crujiente de pan con setas crudas cortadas como si fuera carpaccio. Tan simple como eso, acompañada de un poco de aceite y sal, y un caldo de ceps que hacía de sujeción, como si fuera un plato. Ese caldo daba aroma a la foccacia y a la vez la calentaba. Genial. Pero los entrantes no habían terminado, el salmón ahumado, realmente era un gnocci de salmón con hueva y crujiente de pan. Ya empezábamos con el juego de cosas que parecen otras. El gnocci, estaba aromatizado con un caldo humeante de wisky, que no daba sabor porque no se bebía, pero dinamizaba el plato dándole una percepción de humo continuo y desprendiendo un olor casi adictivo.




Continuamos con el carpaccio de gambas. Quizá el plato más contemporáneo de la cena. Fileteada de gamba con varias texturas de tomate, miga de pan de tomate, tomate natural y helado de tomate. Bien aliñado con aceite de oliva. Extraño a primera vista, pero exquisito en boca.



Continuamos con la Royale de guisantes y bacalao. La verdad es que cuando te tomas unos guisantes buenos se nota, si los acompañas con bacalao fresco mejor y si lo concluyes con trufa negra, matricula de honor. Este plato fue el primero en el que se nos iluminó la cara y pensamos, "ojo, que esto solamente ha hecho que empezar".


Los huevos con jamón eran muy particulares. A todo el mundo le gustan unos huevos con jamón, aunque sean contemporáneos, y estos nos encantaron. De primeras, mucho miedo a la "pesadez" del plato, huevo poché, con virutas de jamón y gelatina de ibéricos. Con adorno de pan frito, por si nos parecía ligero el platito. La recomendación del servicio fue que rompiéramos el huevo y mezcláramos todo. Excelente consejo. Como si nada, el aparente plato pesado y calórico, desapareció de la mesa. Brutales!


Simple y exquisito, alcachofa y foie gras. Muy poco más a describir. Cocido al "papillotte" y acompañado de caldo de seta y fruta japonesa.


Faltaba el pescado. Turbot. Normalmente el plato de pescado no tiende a ser de nuestos favoritos, pero esta vez "chapeau". También muy simple de cocinar, pero ejecución celestial. Turbot plancha con tomates cherry confitados y allioli de citronela. Quizá fue el allioli, que nos pierde un poco a todos y a veces algún finolis no se atreven a probarlo por miedo a lo que le viene después, pero Angle ha conseguido un allioli de citronela especial, suave, delicioso, y que liga a la perfección con el pescado y el sabor intenso del cherry. Un 10 de plato!!



Para los que hayáis leído nuestra crítica del ABaC, os sonará el bombón thai. No nos gustó mucho allí. En esta ocasión, iba rellena de liebre, y no picaba tanto como la del ABaC, por eso creo que nos gustó mas esta segunda vez. La carne tierna y sabrosa como era de esperar. Quizá nos hubiese gustado otro tipo de carne para acabar en lugar de la liebre, pero ninguna queja al respecto.


Los postres. En el primero de los dos que nos sirvieron, nos ocurrió algo parecido que con el primero que tomamos en ABaC. En Angle, esponjas de chocolate blanco, con yogur, mandarina y aceite de oliva. Muy parecido al primer postre de ABaC. Al igual que allí, este postre fue especial: suave, ligero, sabroso, en definitiva, delicioso. Como adoramos los postres!


El segundo, y último, espuma de queso de cabra con helado de miel, acompañado por piñones y frambuesas. Es un postre arriesgado, el queso de cabra especialmente. Junto con helado de miel. Parecía coña, pero no lo era. Individualmente eran excelentes, pero juntar en una cucharita un poquito de espuma con el helado, fue de lo mas exquisito que hemos probado nunca. Otro 10!



Vamos a ser muy claros en nuestra crítica de Angle. Es un restaurante que, dentro del rango de restaurantes de esta categoría se encuentra muy "on the top", y a un precio de los más asequibles de entre los restaurantes estrellados. Nivel, calidad y trabajo. Un gran descubrimiento. Y por seguro que repetiremos.

Para ver todas las fotos de la cena: Clickar este el link de Facebook - Angle  y haceros seguidores de nuestra página de facebook. 



Restaurant Angle
Aragó, 214
08011 Barcelona
Tel. 932.167.777
info@anglebarcelona.com


Precio por persona: 115 euros  (vino incluído)

Vinos:
Amic 2011 (Bodega Pingus)
Santbru 2009 (DO Montsant)


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dilluns, 10 de febrer del 2014

Neichel: Bravo al señorío y la experiencia.


Esta vez nos apetecía tirar de un clásico, de elegancia, de señorío, de "retro". Suelen ser restaurantes "valor seguro: comes bien, pagas bien"; y por supuesto, Neichel esta en la lista de "clásicos por excelencia" de Barcelona. Jean-Louis Neichel, tiene su restaurante situado en el barrio de Pedralbes, a pie del hotel AC Victoria Suites. El ex-cocinero del Bulli (antes de que fuera a parar a las manos de Ferran Adrià) lleva 33 años sirviendo clase y calidad en Barcelona, y esto lo pueden afirmar muy pocos. Sabíamos que, ante tal experiencia y veteranía, cenaríamos bien. Así fue, una cena de entrantes, primero, segundo y tercer plato, modo menú de boda, muy distinto a lo que vienen siendo los menús degustación de los restaurantes más modernos y contemporáneos y, la verdad, es que no nos faltó de nada. El local, ligeramente rococó, creo que es el gran valedor de la estrella michelín que dispone Neichel; tranquilo, amplio, elegante y situado en un buen barrio de Barcelona. Por clase, tradición y buena velada, un "bravo" (con acento francés) por el Restaurante Neichel.

Los entrantes, los 4 de golpe, fueron, una royale de foie gras y espejo de venado (ciervo),  sardina marinada con quinoa y gelatina de vermouth, steak tartar y crema de castaña y calabaza. Nada espectacular, pero todo de gran calidad. Quizá el mejor la crema de calabaza, suave, espumosa, con un primer sabor muy a calabaza y una vuelta a castaña. La royale y la sardina fueron curiosos entrantes, quizá los platos mas contemporáneos de lo que nos quedaba de cena, y para nosotros, el steak tartar normalito. Nada nuevo, eso sí, una delícia.


Como segundo entrante, nos sirvieron una ensalada de foie y setas salteadas. Sencillo, fresco y ligero. Foie micuit junto con unas setas recién salteadas. Genial mezcla de sabores y temperaturas. Nos gustó tanto el aspecto, que desapareció tan rápido de la mesa, que no hay ni foto.

De primero, rissotto de butifarra del perol de Ventalló, gamba, trompeta de la mort y parmesano. Un 10, sin ningún tipo de duda, el mejor plato de la noche. Fuerte de gusto, la mezcla de gamba, con butifarra, con el aroma de la trompeta de la mort tenía un compás perfecto. Delicioso!



El primero de los dos platos principales, pescadito. Lubina con merluza, pulpo y macarrón de calamar. Muy curioso el macarrón hervido con la tinta del calamar. Sabrossísimo. La materia prima excelente y todo perfecto.


Y para concluir los principales, un clásico de la comida hispana, cochinillo de Castilla confitado. Cítrico, compota de manzana y col lombarda a la canela. Apuesta segura. Tradicional y quizá aburrido, pero tierno y sabroso. Patata y boniato cocido, un cochinillo tierno y la compota perfecta.


Los postres Neichel raros. El clásico "pijama": platazo con de todo. Mil tartas, helado, flotante de merengue, arroz con leche, en fin, una bomba para acabar el copioso menú.


Desde nuestro punto de vista, cena completa (quizá demasiado por el casi-empacho), y todo de una calidad exquisita. A nuestro parecer, es un restaurante de esos que sirven para cerrar negocios: servicio excelente, comidas de 4 horas, café, puro y copa. Y como las comidas de negocios nunca faltarán, Neichel podrá seguir sirviendo clase y calidad 33 años más.

Restaurante Neichel:
c/ Beltrán i Rózpide, nº 1-5
 08034 Barcelona
Tel. 93 203 84 08

 neichel@relaischateaux.com

Precio por persona: 80 euros


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dilluns, 27 de gener del 2014

ABaC de Jordi Cruz, dos estrellas michelín que deberían ser tres?

A razón de toda la polémica causada el pasado mes de Noviembre por la no-otorgación de la tercera estrella michelin al Restaurante ABaC de Jordi Cruz, decidimos que esta vez, el regalo de cumple de mi hermano sería una cena allí. De este modo, podríamos valorar con nuestros propios morros, y bajo nuestra opinión si la merecen o todavía les queda tiempo de trabajo para conseguirla. Nuestra herramienta comparativa para valorar seria el recuerdo de la cena del pasado Setiembre en Sant Pau de Carme Ruscalleda (http://morroexquisito.blogspot.com.es/2013/09/sant-pau-de-sant-pol-de-mar-carme_23.html), que actualmente esta galardonado con 3 estrellas michelin.

ABaC se encuentra ubicado en la zona alta de Barcelona, en un inmueble fantástico en Avenida Tibidabo. Moderno, Lujoso, bien situado...la verdad es que este fantástico complejo Restaurante&Hotel lo tiene todo. Para acceder al restaurante tienes que bajar a la planta -1 y te encuentras casi en medio del comedor. Ascensor y bullicio, clara muestra de encontrarte en medio de una gran ciudad como es Barcelona. Ni rastro de la tranquilidad y del silencio majestuoso que nos encontramos en el comedor del Sant Pau. Y creo que esta diferencia, puede estar marcando el criterio del señor michelin que reparte las estrellas. La realidad es que el comedor del ABaC aunque moderno y elegante, carece de la finura y tranquilidad que tenía Sant Pau. Quizá la causa es porqué uno se encuentra en Barcelona y el otro en Sant Pol? Quizá también puede ser porque en el comedor de ABaC hay más mesas de las que debería si quisieran regalar esta tranquilidad al comensal? En fin, no es una crítica, simplemente una observación. Respecto al servicio y al sommelier, excelentes, un 10.

Y vamos a lo que estamos, la comida, que a modo de resumen, y en términos generales, fue excelente. Cocina creativa si, y mucho, pero sin perder los orígenes mediterráneos, "de la terra", sabores clásicos y elaborados de manera contemporánea. Un buen rato de relax, y una experiencia muy recomendable.

Para empezar el menú gran ABaC, un par de cocktails: Mojito helado de menta y lima, y Bloody Mary de mariscos. El Bloody Mary era en forma de nieve. Frío por el proceso de nieve al que estaba sometido, y acompañado por berberechos, navaja y anchoa. El mojito se tomaba en dos partes, la primera consistía en chupar el trozo de caña de azúcar de la izquierda de la imagen, sorberlo casi. Una delicia. La segunda parte, constaba de una gelatina de lima, con unos cortes de manzana, un jugo ácido y "on the top" helado de menta y lima, todo servido dentro de una cascara de lima. La sensación que dejaba no se puede describir mejor que con las palabras que justo dijo mi hermano al acabar de tomarlo: "Yo debería estar en el Caribe tomando miles de éstos todo el día".




El segundo de los entrantes fue sorprendente. Inicialmente nos presentaron un plato con una especie de granulado, y una ridícula bola de helado. De entrada se nos quedó cara de "me están tomando el pelo" (pensé: "esto cabe en media cucharilla de café"), pero el camarero, que nos vio las caras, nos informó que debajo del granulado había una mantequilla de foie, el componente principal del plato. El granulado era de maíz, y el helado era de mole. La mezcla entre los tres era muy interesante.


Después de estos 3 entrantes nos metíamos de cabeza en los 9 platos principales, por los que pasaríamos por todos lados, carne, pescado, clásico, contemporáneo, foie, trufa, thai, Palamós, pasta....en fin, de todo un poco, así que mejor vayamos uno por uno.

Gnoquis de parmesano con setas crudas, nueces, aceite de trufa y agua de hongos con citronela. Unos ñoquis que no eran ñoquis, con setas crudas que no parecían crudas...entramos en el juego del comer cosas que no parecen ser esas cosas. Los ñoquis eran esferas líquidas de parmesano, una bola que explosiona en la boca soltando su interior líquido que, en este caso, era con sabor a parmesano. Habíamos probado algo parecido en el 41º en misma forma y estilo, pero en sabor y color a aceituna verde. La ya archiconocida como oliva Bulli.  Este ñoqui resultó muy sorprendente también.


Los "calçots" confitados con romesco helado y carbón ahumado fueron brutales. Me encantó, por creatividad y barrida hacia casa plantando un manjar tan "de la terra" en su menú. El calçot espectacular, con un romesco helado muy curioso, y lo mejor, el carbón, una especie de pan tostado con un agradable sabor a quemado. Genial.


Posteriormente, "raviolli" de guisantes con panceta ibérica y caldo de langostinos thai. Plato oriental, muy especiado por el caldo y la verdura, pero con pinceladas locales: el guisante y sobretodo la panceta, que protagonizaba el plato con la envoltura de "raviolli" y los dos tendones de ternera que acompañaban. 


El steak tartar también era muy poco convencional. El bistec de tártar era ahumado y aliñado de un modo especial, la yema de huevo cocinada y casi imperceptible. "On the top" una crema de mostaza antigua deliciosa, y de base, crujiente de pan a la pimienta. En definitiva, un tártar distinto, probablemente el más distinto que hayamos probado nunca.


El siguiente plato es un clásico del Restaurante, su particular "Sopa de ceba". Otro guiño a la cocina local catalana. Para quienes hayan probado alguna vez la clásica "sopa de ceba" con su quesito fundido en un frío mes de Febrero, les voy a decir que no tiene nada que ver. Base de agua de cebollas, yema curada (cocida en frío), esferas líquidas de queso (distintas a las de los ñoquis) y trufa negra. Como un puzzle, coge un plato clásico, y conviértelo a piezas en uno nuevo. Bravo por este nuevo concepto de "sopa de ceba"!


Aquí va el que para nosotros fue el grave error del menú. No nos gustó. principalmente porque se cargan una de las materias primas que más nos gustan. Una gamba de Palamós exquisita, marcada en plancha y simplemente brutal por si sola, que, en este caso, se ve mezclada con una bola de pan de curry, dos crujientes de cerdo y un jugo de cabezas de gamba que a nuestro gusto era demasiado fuerte. El pan de curry excesivamente picante, y el crujiente de cerdo estaba rico, pero por si solo, no mojado en el jugo de cabezas de gamba. En fin, que para gustos, colores, pero este no nos gustó demasiado. De todos modos, materia prima buena buena!


Ahí va la pasta. Nos sorprendió que hubiese pasta en un menú degustación. Puede resultar, peligroso, por simple y vulgar, pero esta era estelar. La pasta hervida en un agua de calamar sabia a mar puro, y mezclada con las "espardenyes" (en castellano, "cohombros de mar" o "zamburiñas": marisco muy parecido a la navaja, aunque mas jugoso y tierno) confeccionaban un plato simple, sencillo y delicioso. Matricula de honor. 



Nos quedaba una de pescado y una de carne antes de entrar en los postres. El pescado, anguila plancha con coliflor. Acompañada de fake-anguila y coliflor. Entender "fake-anguila y coliflor" como esfera liquida de anguila y coliflor. Quizá sí, lo sabemos, exceso de esfera líquida en el menú, pero oye.... "si una cosa funciona, no la toques!". La realidad es que la anguila estaba justo en su punto de cocción: tierna y sabrosa, muy a pesar de parecer un pescado duro. 



Ya solo quedaba la ternera. Que consistía en 3 trozos, cocinados de manera distinta. El meloso que nos habíamos encontrado con el "raviolli" de guisantes, ternera de cocido y meloso de ternera. La 3 elaboradas fantásticamente, con su salsita rica rica y acompañada de ceps. Genial para acabar.

Entrábamos en el maravilloso mundo de los postres. Nos encantan los dulces, y más los de restaurantes como estos. Teníamos por delante 3 postres muy distintos.

El primero Yuzu, con miga de pan de yoghur y albahaca. El yuzu es una fruta japonesa ácida, a medio camino entre el limón y la mandarina. Pues de esta fruta nos enseñaron 3 facetas: en crema, en sorbete y al natural. Iba acompañada de una miga de pan de yoghur que ayudaba a neutralizar el ácido del yuzu. Primer postre excelente, fresco y ligero, como era de esperar. 




En segundo lugar, no podía faltar el chocolate. Base de pan de aire de chocolate con leche, con un "churro" de chocolate blanco dulceado de leche. Podemos describirlo mejor, pero no nombrarlo de otra manera. Choco blanco mezclado con dulce de leche. Bajo el aire de pan llevaba una mermelada que hacia que el postre no fuera nada empalagoso. Aunque parezca mentira, no lo era!


Y para terminar, antes de los "petit fours", el último postre. Un cupcake muy particular. De merengue, fresitas y rosas, del cual te comes hasta el papel, pero porque es comestible. Helado de rosas, con fresitas al natural y trocitos de pie con el merengue. Ni un "pero" a ninguno de los tres postres, fantásticos.


Aquí os dejamos imágenes de los petit fours. Variado, el particular "pa amb oli i xocolata" y el pintalabios ABaC.




Vino tomado: Planots 2008 (D.O. Priorat): 85 eur.


La conclusión es que fue una gran velada. ABaC es un restaurante muy recomendable para una ocasión especial, que mientras sigan así, año tras año van a seguir oyendo campanas de tercera estrella michelin. Por su cocina, su carta de vinos, su servicio y su ubicación. Mientras tanto, a seguir trabajando e innovando!

Restaurante ABaC:
Avinguda Tibidabo 1
08022 Barcelona
info@abacbarcelona.com
Tel. 933196600

Precio: 190€ por persona (vino incluído)


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